Aumenta la presencia femenina en los altos cargos ejecutivos, pero la brecha de género sigue siendo amplia

El número de mujeres que ocupan los cargos más altos del Poder Ejecutivo a nivel mundial ha crecido en los últimos años, pero la representación sigue siendo reducida y las cuentas difieren según las metodologías empleadas, según reportes publicados hasta 2025.

Un informe de UN Women sobre liderazgo político en 2025 indica que, aunque la presencia femenina en puestos ejecutivos ha registrado avances, solo una pequeña porción de países está encabezada por mujeres y el progreso es frágil; el mismo organismo advierte que, al ritmo actual, alcanzar la igualdad de género en liderazgo político —meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5— es poco probable en el plazo previsto.

El Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República, citado en una comunicación oficial, reportó que hasta septiembre de 2025 únicamente 15 mujeres, de los 193 Estados miembros de la ONU, se desempeñaban como presidentas o primeras ministras, lo que refleja una brecha marcada en el acceso al cargo ejecutivo más alto.

Otras bases de datos y análisis internacionales ofrecen cifras distintas: UN Women publicó conteos que sitúan en torno a las 27 a 29 los países gobernados por mujeres en 2025, mientras que compilaciones históricas señalan que, desde 1960, solo 65 países han tenido alguna vez a una mujer en la posición ejecutiva más alta. Estas diferencias obedecen a criterios disímiles sobre si se contabiliza a jefas de Estado, jefas de Gobierno, mandatos de hecho, cargos ceremoniales o periodos interinos.

Los análisis citan factores que han impulsado la presencia femenina, como reformas legales de paridad y mecanismos de cuotas, junto con cambios políticos y sociales que han abierto espacios de participación. Al mismo tiempo, organismos internacionales registran retrocesos en ciertas regiones y subrayan que las ganancias no son homogéneas.

En consecuencia, la evidencia disponible para 2025 muestra simultáneamente un crecimiento en la visibilidad política de las mujeres y una persistente desigualdad numérica en los puestos ejecutivos. Además, las discrepancias entre fuentes obligan a interpretar las cifras con cautela y a considerar las definiciones metodológicas al comparar conteos.

Para un seguimiento riguroso de este fenómeno es necesario consultar bases de datos oficiales y documentos metodológicos de los organismos que elaboran los conteos, dado que la cifra exacta de jefas de Estado y/o de Gobierno puede variar según las reglas de inclusión aplicadas por cada fuente.

Aumenta la presencia femenina en los altos cargos ejecutivos, pero la brecha de género sigue siendo amplia

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