En Hermosillo, Sonora, el precio del kilo de tortilla de maíz alcanzó hasta 35 pesos en algunas tortillerías, según un monitoreo local. El encarecimiento se refleja de inmediato en los negocios de comida callejera: taqueros y vendedoras de tamales reportan aumentos en sus costos de insumos y advierten que podrían trasladar el ajuste al precio final.
Vendedores locales explican que el costo de la tortilla que compran ha subido en las últimas semanas; algunos dijeron pagar alrededor de 25 pesos por kilo. Además, productores y propietarios de tortillerías señalan incrementos en insumos como gas, gasolina y refacciones, factores que presionan los precios.
En contraste, el kilo de tortilla en supermercados se mantiene más barato —en algunos supermercados se reportan precios entre 14 y 16 pesos—, aunque ese abasto no siempre beneficia a los expendios locales que dependen de compras al menudeo.
El Consejo Nacional de la Tortilla anunció un ajuste general en el precio del kilo de tortilla de entre 2 y 4 pesos a partir del 15 de abril de 2026, una medida criticada por autoridades federales que han pedido contener las alzas en la canasta básica.
Taqueros y vendedoras de tamales consultados dijeron que, de continuar la tendencia, se verán obligados a aumentar el precio de sus productos o a reducir márgenes, lo que afectaría su ingreso y la oferta de alimentos en la calle.
Para los consumidores, el alza representa un golpe al bolsillo en un contexto de presión inflacionaria; autoridades y productores han sostenido conversaciones para intentar contener el aumento y evitar afectaciones más amplias al consumo.
