El 14 de abril de 2026 el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció que Estados Unidos está intimidando a empresas y países que intentan comerciar con la isla, y defendió el derecho soberano de Cuba a importar combustibles para atender su crisis energética.
Rodríguez afirmó en sus redes sociales que las medidas de Washington constituyen un “cerco energético” que “intimida, presiona y extorsiona” a quienes comercian con Cuba, y calificó como “contradictorias” declaraciones recientes del presidente de EU sobre la política hacia la isla.
La advertencia estatal ocurre en un contexto de escasez de combustible y cortes eléctricos en varias regiones de la isla. El Gobierno cubano ha dicho que está abierto a recibir suministros de cualquier país y ha destacado la necesidad urgente de garantizar el abasto para servicios básicos.
La postura del canciller eleva la tensión diplomática entre La Habana y Washington y vuelve a situar el tema del suministro energético en el centro de las relaciones bilaterales. Las autoridades cubanas sostienen que las medidas estadounidenses vulneran el comercio internacional y afectan directamente a la población.
La situación sigue en desarrollo y podría tener implicaciones para navieras y países proveedores en las próximas semanas.
