El 4 de abril de 2026, diputados federales del Partido Acción Nacional (PAN) exigieron al gobierno federal que fije el precio de la gasolina y del diésel en 20 pesos por litro y que aumente los subsidios al sector agropecuario para contrarrestar el alza de insumos. Los legisladores identificaron como causa principal del encarecimiento internacional el conflicto en Medio Oriente y pidieron mesas de diálogo urgentes con productores y autoridades. Entre los legisladores que pronunciaron el reclamo figuraron Federico Döring y Noemí Luna.
En su comunicado y declaraciones públicas, los panistas advirtieron que el incremento en los precios de los combustibles y de los fertilizantes golpea con fuerza a los productores del campo y puede trasladarse a los precios de la canasta básica. Federico Döring calificó el rechazo a medidas similares como “un balazo a la economía familiar”, mientras que Noemí Luna declaró que la bancada no cesará “en la lucha para defender el bolsillo de las familias mexicanas”.
Los analistas y organismos del sector agropecuario han reportado aumentos significativos en los precios de fertilizantes relacionados con la tensión en rutas y mercados internacionales: algunas notas periodísticas señalan subidas superiores al 50% en ciertos insumos, en tanto que reportes de consultoras registran incrementos inmediatos en componentes como la urea y variaciones en los precios de importación. El PAN usó estas referencias para justificar su petición de mayor subsidio y medidas de contingencia.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda aplicó estímulos fiscales al diésel en marzo, medida temporal que incluyó un estímulo equivalente a 35.2% (2.59 pesos por litro) en un periodo puntual, y el gobierno ha promovido acuerdos para mitigar el impacto de la escalada de energéticos en el mercado interno. Los panistas consideraron dichas medidas insuficientes y urgieron acciones más amplias y permanentes.
Los diputados del PAN solicitaron al Ejecutivo retomar la propuesta de la bancada para garantizar topes y apoyos que alivien los costos del transporte y la producción agrícola, y demandaron la apertura de mesas de trabajo con la Secretaría de Hacienda y los sectores productivos. Advirtieron que, de no tomarse medidas, el aumento en insumos como el diésel y los fertilizantes podría reducir rentabilidad y generar presiones inflacionarias sobre alimentos.
Como información complementaria, organizaciones agrícolas y consultoras recomiendan monitorear la evolución de los precios internacionales de fertilizantes y la disponibilidad de compras anticipadas para proteger inventarios; el PAN planteó estas opciones como parte de la respuesta que exige al gobierno federal.
