Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, afirmó en un acto relacionado con las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington que una prolongación del conflicto en Irán tendría efectos duraderos sobre la economía mundial y que “debemos prepararnos para tiempos difíciles”.
La advertencia llega en un contexto de aumento de los precios energéticos y alteraciones en las cadenas de suministro que ya han obligado al FMI a reducir sus previsiones de crecimiento para 2026. El organismo anticipa que el choque por la guerra podría traducirse en presiones inflacionarias sostenidas y en mayores necesidades de apoyo financiero de países vulnerables.
El FMI señaló también que, ante un escenario de presiones inflacionarias importantes, los bancos centrales deben estar preparados para subir tasas de interés si la situación lo exige, aunque por ahora recomendó prudencia y vigilancia en la política monetaria.
Asimismo, Georgieva estimó que la demanda de apoyo financiero del Fondo podría aumentar en el corto plazo, en un rango que las autoridades han descrito como significativo para economías en riesgo, y describió la crisis como «grande, global y asimétrica».
Las declaraciones se produjeron durante las actividades públicas de abril de 2026 en la sede del FMI en Washington, en las que el organismo presentó un ajuste a la baja de sus proyecciones globales y actualizó su evaluación de riesgos para la economía mundial.
Implicaciones para México y otras economías emergentes incluyen riesgos al alza en los precios de la energía y alimentos, presiones inflacionarias y posibles efectos en el crecimiento económico; el FMI subraya la importancia de políticas fiscales y monetarias prudentes para mitigar el impacto.
