Un miembro de la tripulación de un F‑15E que había quedado en territorio iraní tras el derribo de la aeronave fue rescatado en una operación de fuerzas especiales apoyada con inteligencia de la CIA, y evacuado a Kuwait para atención médica a principios del domingo, hora local.
La aeronave abatida era un F‑15E biplaza; uno de sus tripulantes fue recuperado con rapidez y el otro —identificado en informes como el oficial de sistemas de armas— permaneció oculto en terreno montañoso durante más de un día antes de ser localizado y extraído por un equipo de operaciones especiales.
Informes señalan que la CIA localizó al militar y colaboró en una campaña de engaño para confundir a las fuerzas iraníes mientras equipos de especialidad se aproximaban al área, y que la extracción incluyó la inserción de fuerzas especiales y el empleo de aviones y apoyo de fuego para mantener a raya a unidades hostiles.
Autoridades iraníes difundieron que, durante la operación, sus fuerzas alcanzaron varias aeronaves que participaron en el intento de rescate, incluidas dos helicópteros Black Hawk y un avión de transporte C‑130; estas afirmaciones no han sido confirmadas por Estados Unidos.
El presidente Donald Trump describió la misión como muy audaz y afirmó que no hubo bajas entre las fuerzas que participaron en la operación; el militar rescatado, herido, fue trasladado fuera de Irán para recibir tratamiento. Los detalles operativos y las reclamaciones sobre pérdidas aéreas permanecen en investigación y bajo revisión por las autoridades competentes.
