La agenda pública y privada para aprovechar la Copa Mundial FIFA 2026 incluye un impulso definido a la adopción de pagos digitales entre comercios pequeños: autoridades y empresas de pago coordinan un plan para digitalizar ventas, facilitar aceptación de tarjetas y terminales, y capacitar a micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES).
El proyecto se apoya en una iniciativa de la Secretaría de Economía coordinada con Visa y socios como BBVA, Getnet y Global Payments, que plantea digitalizar millones de negocios que hoy operan mayoritariamente en efectivo. El objetivo declarado por los promotores es avanzar sobre el universo de comercios que aún carecen de aceptación electrónica y hacerlo aprovechando la afluencia turística esperada en 2026.
Los impulsores presentan tres motivos para actuar ahora: el aumento esperado de visitantes internacionales que demandarán medios de pago electrónicos; el efecto multiplicador sobre ventas y formalización al ofrecer cobros digitales; y la oportunidad operativa de desplegar terminales y soluciones antes del torneo.
En términos concretos, la estrategia pública-privada contempla un programa con metas de mayor escala: un plan nacional para acercar soluciones de pago a las MIPYMES que busca, en el mediano plazo, atender a 3.2 millones de comercios sin aceptación electrónica, con un piloto inicial que, según comunicados, arrancó con etapas en sedes del Mundial y un primer paquete de cientos de miles de comercios.
En paralelo, Visa ha señalado su compromiso de contribuir a la digitalización de al menos un millón de MIPYMES mediante alianzas con adquirentes y bancos para ofrecer terminales y opciones de aceptación adaptadas a pequeños negocios.
Los datos disponibles muestran una adopción creciente de tecnologías sin contacto: según una entrevista publicada en marzo de 2026, alrededor del 30% de las transacciones que procesan tarjetas Visa en México ya son sin contacto, un incremento marcado en los últimos años.
El contexto macro refuerza el impulso. Fuentes periodísticas recogen proyecciones de una derrama económica adicional por la celebración del Mundial y estimaciones de millones de visitantes que podrían aumentar la demanda de pagos electrónicos en puntos turísticos, restaurantes y comercio minorista.
Sin embargo, analistas y actores del sector advierten retos operativos y estructurales: la brecha de aceptación en el comercio informal y en zonas turísticas fuera de las tres sedes principales, costos operativos y comisiones asociados a TPV y soluciones de cobro, y la necesidad de capacitación y soporte técnico para pequeños comerciantes.
Los impulsores del plan esperan que la combinación de inversión pública, participación de empresas de pagos y campañas de registro y capacitación reduzca fricciones y ofrezca alternativas de cobro en localidades clave antes del torneo, con la intención de consolidar un legado de mayor formalización y acceso a servicios financieros digitales.
En síntesis, el Mundial 2026 ha servido como catalizador para una estrategia de digitalización de pagos en México que combina metas ambiciosas (incluida la contribución privada de al menos un millón de MIPYMES) con un reconocimiento claro de los obstáculos operativos. El avance real dependerá de la ejecución del piloto, la adopción por parte del comercio informal y las condiciones de costos y soporte que ofrezcan los proveedores.
