El 11 de abril de 2026 el Gobierno de Israel convocó a la encargada de negocios de la representación española en Tel Aviv, Francisca Pedrós Carretero, para expresarle su protesta por la quema de una efigie del primer ministro Benjamín Netanyahu que tuvo lugar el 5 de abril en la localidad malagueña de El Burgo.
La figura, construida para la tradicional Quema de Judas del municipio, fue descrita por medios como un muñeco de siete metros relleno con unos 14 kilos de pólvora. Autoridades locales han explicado que la quema forma parte de una festividad anual y que el acto representó, según la alcaldesa, un rechazo a la guerra.
Ante la convocatoria de la misión israelí, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España rechazó las acusaciones de antisemitismo y reiteró el compromiso del Gobierno con la lucha contra el antisemitismo y cualquier forma de odio o discriminación. El comunicado oficial recordó medidas y políticas recientes dirigidas a combatir el antisemitismo y a proteger a las comunidades judías.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel publicó en la red social X un mensaje en el que calificó el episodio como una “lamentable muestra de odio antisemita” y responsabilizó al Gobierno español por “incitación sistemática”; el texto incluía la frase en inglés: “The appalling antisemitic hatred on display here is a direct result of @sanchezcastejon government’s systemic incitement. And even now, the Spanish government remains silent.”
El episodio se suma a un contexto de tensión diplomática entre ambos países: en marzo de 2026 España decidió retirar a su embajadora en Tel Aviv y la misión quedó a cargo de una encargada de negocios, según reportes internacionales. Fuentes oficiales españolas han insistido en que las medidas tomadas por el Gobierno buscan defender el derecho internacional y proteger a la población civil en los conflictos, al tiempo que rechazan cualquier forma de odio.
Las autoridades municipales de El Burgo y responsables del acto han defendido la tradición como una quema simbólica del “mal” y han negado que el evento responda a hostilidad hacia la comunidad judía; por su parte, las oficinas diplomáticas de ambos países mantienen comunicación para gestionar las repercusiones del incidente.
