Fitch advierte que un choque prolongado en Medio Oriente elevaría el precio del petróleo y presionaría a la economía mexicana

Fitch Ratings advirtió que, en un escenario adverso derivado de la escalada del conflicto en Medio Oriente, los precios del petróleo podrían mantenerse elevados —con escenarios centrales en torno a 100 dólares por barril y picos estimados hasta 130 dólares en el segundo trimestre de 2026— y que eso tendría efectos negativos sobre la economía mundial y la inflación en economías avanzadas.

La importancia del pronóstico radica en dos canales principales: un choque en la oferta que elevaría los costos de la energía y un efecto inflacionario generalizado que limitaría el margen de acción de los bancos centrales. Fitch estima que, si el crudo se mantuviera en torno a 100 dólares por barril, el crecimiento del PIB mundial podría caer aproximadamente 0.4 puntos porcentuales en el plazo de cuatro trimestres y que la inflación en Europa y Estados Unidos incrementaría entre 1.2 y 1.5 puntos porcentuales.

Para economías como la mexicana, la calificadora subraya que el impacto directo por suministro energético sería limitado por factores como el acceso a gas desde Estados Unidos y mecanismos contractuales, pero que el canal más relevante sería el efecto inflacionario combinado con condiciones financieras más restrictivas que reducirían el consumo y la inversión.

En ese contexto, Fitch identifica a sectores especialmente vulnerables: consumo discrecional, comercio minorista, bienes duraderos, automotriz, aerolíneas, agricultura y químicos, por el encarecimiento de insumos como combustibles y transporte que presionaría márgenes y demanda.

Las implicaciones macroeconómicas incluyen presiones al alza en precios al consumidor y un entorno que podría retrasar posibles recortes de tasas por parte de los bancos centrales; además, la volatilidad en los mercados financieros podría endurecer las condiciones de financiamiento para empresas y hogares.

Ante el alza internacional del crudo, autoridades locales han planteado medidas para mitigar el traslado a precios domésticos. En el plano fiscal y de política energética, la combinación de subsidios temporales o mecanismos de contención de precios y la gestión de ingresos petroleros se han mencionado como respuestas posibles, aunque su alcance depende de decisiones gubernamentales y de la evolución del conflicto.

En síntesis, Fitch plantea que un conflicto prolongado en Medio Oriente, con precios del petróleo sostenidos en niveles muy altos, genera un choque global que transmite a México principalmente por vía inflacionaria y de condiciones financieras, con riesgos concentrados en consumo, inversión y sectores con alto uso de combustibles; la magnitud final del impacto dependerá de la duración del choque y de las decisiones de política pública y mercado.

Fitch advierte que un choque prolongado en Medio Oriente elevaría el precio del petróleo y presionaría a la economía mexicana

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