En marzo de 2026 la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, alertó sobre el efecto económico del conflicto en Medio Oriente y pidió a los países evitar medidas que puedan intensificar su impacto. La funcionaria formuló su llamado público durante declaraciones realizadas a comienzos de marzo, y advirtió sobre los riesgos para la inflación y el crecimiento global si los precios de la energía aumentan de forma sostenida.
Georgieva resumió la advertencia con un llamado directo a la comunidad internacional: “no echen más leña al fuego”. Al mismo tiempo, instó a los gobiernos a emplear sus recursos fiscales con responsabilidad para preservar espacio político y evitar dinámicas que compliquen la respuesta macroeconómica.
El FMI proporcionó una estimación de magnitud: si los precios del petróleo subieran y se mantuvieran en un 10% más durante la mayor parte del año, eso podría elevar la inflación global alrededor de 40 puntos básicos y reducir la producción mundial entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales.
La directora gerente también señaló que, aunque en algunos mercados los precios han moderado su pico, los niveles de referencia siguen siendo elevados para productos clave como el crudo y los fertilizantes, lo que puede prolongar efectos adversos sobre costos y cadenas de suministro en varios países.
En ese contexto, Georgieva recomendó que las respuestas nacionales prioricen la estabilidad macroeconómica y la preservación del espacio fiscal: evitarlas medidas unilaterales que amplifiquen la volatilidad y no recurrir a estímulos financiados con déficits que puedan tensionsar la política monetaria.
El mensaje del FMI subraya la interacción entre riesgos geopolíticos y las decisiones de política económica: según la institución, políticas internas responsables pueden mitigar parte del impacto global, mientras que decisiones que escalen el conflicto o provoquen restricciones comerciales podrían aumentar la incertidumbre y afectar la recuperación.
