El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su previsión de crecimiento económico mundial para 2026 a 3.1%, y atribuye la revisión principalmente al impacto de la guerra en Irán, que ha disparado la incertidumbre y presiones al alza sobre los precios de la energía y los alimentos.
La institución explica que el cálculo se basa en un escenario de referencia en el que las disrupciones relacionadas con el conflicto se atenúan alrededor de la mitad de 2026; sin embargo, advierte que si la guerra se prolonga o provocara mayores daños en infraestructura energética, el crecimiento global podría caer mucho más y la inflación escalaría aún más.
El FMI también subraya que el efecto será desigual entre países: las economías emergentes y en desarrollo resultan más vulnerables al alza de precios de la energía y la comida, mientras que las economías avanzadas mostrarían una menor variación en el promedio.
Entre las proyecciones revisadas, el organismo prevé una mayor inflación global para 2026 respecto a estimaciones previas y describe escenarios alternativos que van desde un impacto intermedio hasta uno severo, en función de la duración y la intensidad del choque energético y geopolítico.
Las autoridades y gobiernos, dice el FMI, deben reforzar colchones presupuestarios, proteger a los hogares más expuestos y vigilar la estabilidad financiera para mitigar los efectos adversos sobre crecimiento y precios.
Implicaciones clave:
- Revisión a la baja del crecimiento global para 2026 a 3.1%.
- Riesgo de inflación más alta y mayor vulnerabilidad para economías emergentes.
- Escenarios alternativos plantean desde una desaceleración moderada hasta un riesgo cercano a recesión global si el conflicto se agrava.
