El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus proyecciones para la economía mundial en su informe de abril de 2026, situando el crecimiento esperado en 3.1% para este año, 0.2 puntos porcentuales menos que en la estimación previa.
La institución atribuye el ajuste principalmente al conflicto en Medio Oriente, que ha tensionado los mercados energéticos y comprimido la oferta de petróleo y otros insumos, lo que podría impulsar la inflación global y aumentar los costos de financiamiento para países vulnerables.
El FMI señaló que su escenario de referencia asume un conflicto relativamente corto; sin embargo, advirtió que si la guerra se prolonga los efectos podrían ser mucho más graves: proyecciones más adversas contemplan una caída notable del crecimiento y un repunte sostenido de los precios.
Las autoridades del FMI y organismos asociados también alertaron sobre consecuencias humanitarias y alimentarias derivadas de la crisis energética y de suministro, y subrayaron la necesidad de coordinar apoyos multilaterales para mitigar impactos en países en desarrollo.
La evaluación del organismo llega en un contexto de reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, donde dirigentes y ministros discutieron medidas para contener los riesgos económicos y proteger a las economías más frágiles ante escenarios de mayor volatilidad.
