Las importaciones desde China hacia México continuaron al alza a pesar de la entrada en vigor de nuevas tarifas arancelarias el 1 de enero de 2026, según datos y reportes sectoriales preliminares.
En enero, las cifras del sector indicaron que las compras de prendas confeccionadas desde China ascendieron a 669 millones de dólares, apenas por arriba de los 664 millones registrados el año anterior; ese comportamiento refleja compromisos contractuales, inventarios en tránsito y ajustes paulatinos en las cadenas de suministro.
Las autoridades mexicanas aprobaron tarifas diferenciadas para productos procedentes de países sin tratado comercial con México: juguetes con tasa cercana al 30%, prendas de vestir y calzado alrededor del 35%, y aranceles más altos (hasta 50%) para partidas seleccionadas como algunos bienes eléctricos y automotrices.
Especialistas y representantes de la industria señalan que en los primeros meses tras la implementación de los gravámenes es común mantener volúmenes por contratos y logística ya comprometida, por lo que la reducción en importaciones suele ser gradual y dependiente de la capacidad de las empresas para reconfigurar proveedores y ajustar precios.
El sector textil y de confección ha reportado presiones sobre costos y márgenes, y advierte sobre el riesgo de importación ilegal —contrabando, subvaluación o triangulación— que puede atenuar el efecto buscado por los aranceles.
En el corto plazo, la tendencia sugiere más una reorientación de la composición de importaciones y una revisión de proveedores hacia países con tratados comerciales que una caída abrupta de los volúmenes totales. El efecto real sobre producción y empleo dependerá de la vigilancia aduanera y de los plazos en que las empresas adapten sus cadenas de suministro.
