Israel atacó la planta petroquímica vinculada al yacimiento South Pars en Asaluyeh, según un anuncio del ministro de Defensa Israel Katz que calificó la operación como un golpe a instalaciones energéticas clave.
La noticia adquiere importancia inmediata porque afecta la capacidad de producción y las fuentes de ingresos petroleros de Irán, aumenta el riesgo de nuevos ataques a infraestructuras en la región y coincide con esfuerzos diplomáticos para pactar un alto el fuego temporal. Fuentes periodísticas informan que Estados Unidos, Irán y mediadores regionales están discutiendo los términos de un posible alto el fuego de 45 días que podría ser la primera fase de un acuerdo más amplio.
En el plano económico, los ataques a instalaciones en South Pars y Asaluyeh ya habían desencadenado alzas en los mercados energéticos. Tras golpes previos a la infraestructura de gas y petróleo en la zona, el crudo Brent superó los 110 dólares por barril y alcanzó picos cercanos a 119 dólares en momentos de mayor tensión, mientras los precios del gas natural y los mercados regionales de energía registraron aumentos significativos.
Los analistas citados por medios internacionales advierten que daños relevantes en South Pars, un campo compartido con Catar que es central para la producción de gas y petroquímicos de Irán, elevan la probabilidad de represalias contra instalaciones en países del Golfo, lo que ampliaría el impacto sobre los suministros globales de hidrocarburos.
El jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, ha expresado preocupación por ataques cerca de la central nuclear de Bushehr y ha subrayado que la seguridad de instalaciones nucleares y sus entornos debe ser preservada para evitar riesgos radiológicos.
En el ámbito diplomático, las conversaciones sobre un posible alto el fuego de 45 días —reportadas por varias fuentes— se desarrollan en paralelo a estos ataques, lo que plantea dudas sobre la viabilidad inmediata del acuerdo si continúan las operaciones militares contra infraestructuras energéticas.
Conclusión: el ataque en Asaluyeh incrementa la presión sobre los mercados energéticos y complica las negociaciones de paz en curso; el resultado final dependerá de la capacidad de las partes y de los mediadores para detener la escalada y acordar medidas que protejan la infraestructura crítica.
