Israel y Líbano abrirán negociaciones directas en Washington; Netanyahu exige desarme de Hezbolá

El 9 de abril de 2026 el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu anunció que instruyó al Gabinete para iniciar negociaciones directas con Líbano con el objetivo central de desarmar a la milicia chií Hezbolá y formalizar relaciones pacíficas entre ambos países.

Las conversaciones, que según funcionarios serán gestionadas por Estados Unidos, estaban previstas para comenzar la semana siguiente en el Departamento de Estado en Washington; las autoridades estadounidenses y personas familiarizadas con la planificación detallaron que el embajador de EE. UU. en Líbano, Michel Issa, y el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, estarán involucrados en la gestión del proceso.

Netanyahu reafirmó que, pese a autorizar las negociaciones, Israel mantendrá operaciones contra objetivos de Hezbolá hasta que, en su criterio, se restablezca la seguridad en el norte israelí. El anuncio se produjo en medio de una nueva oleada de bombardeos sobre Líbano que exacerbó las tensiones regionales.

El primer ministro libanés Nawaf Salam respondió públicamente pidiendo que las fuerzas estatales refuercen el control en Beirut y que las armas queden en manos de “fuerzas de seguridad legítimas”, una postura vinculada a las demandas externas de que el Estado libanés asuma el control del arsenal de Hezbolá.

Hezbolá, por su parte, ha rechazado la exigencia de desarme en ausencia de garantías como un alto el fuego y la retirada de las fuerzas israelíes de territorio libanés; representantes del grupo han señalado que no aceptarán conversaciones directas sin condiciones previas.

Las fuentes informativas muestran cifras divergentes sobre el costo humano de los recientes ataques: el Ministerio de Salud de Líbano reportó cifras que llegaron a 303 muertos en un recuento preliminar, mientras que otras autoridades y agencias locales han citado en torno a 250 víctimas, lo que evidencia la dificultad de obtener un balance único y confirmado en un contexto de violencia activa.

Las diplomacias involucradas aún no habían confirmado formalmente quiénes representarán oficialmente a Líbano en las conversaciones y analistas señalan que una tregua temporal y una postura unificada de la dirigencia libanesa serían condiciones prácticas para que las negociaciones avancen.

En los próximos días se espera que Estados Unidos confirme la logística y la composición de las delegaciones; hasta entonces, las negociaciones figuran como un mecanismo diplomático paralelo a la presión militar y política en la región.

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