El 5 de abril de 2026, en el Domingo de Resurrección, Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, difundieron un mensaje desde su lugar de detención en Estados Unidos pidiendo unidad, reconciliación y esperanza para Venezuela. El comunicado fue publicado en cuentas oficiales en redes sociales y en canales atribuidos a ellos, y llega aproximadamente tres meses después de su captura en Caracas el 3 de enero de 2026.
En el texto difundido los detenidos apelaron a la tradición religiosa de la fecha y subrayaron la importancia de la fe y la renovación espiritual en tiempos de adversidad; en su mensaje incluyeron la frase “No gana la muerte” como síntesis de ese tono religioso y de esperanza.
Maduro y Flores fueron trasladados a Estados Unidos tras la operación que los capturó en enero y comparecieron ante un tribunal federal en Manhattan, donde se declararon no culpables. La acusación formal en la corte de Nueva York incluye cargos que abarcan, entre otros, conspiración por narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra.
Medios que cubrieron el caso registran que, en marzo, un juez federal rechazó una petición para desestimar parte del caso y que las comunicaciones públicas del matrimonio han sido esporádicas, limitadas a mensajes publicados en redes y declaraciones de su círculo cercano. Informes indican además que ambos permanecen bajo custodia en instalaciones federales en la ciudad de Nueva York.
El pronunciamiento de Pascua se produce en un clima de elevada tensión diplomática entre Caracas y Washington y coincide con el avance del proceso judicial en la Corte federal de Estados Unidos. Hasta ahora, las declaraciones públicas de Maduro y Flores se han centrado en llamados a la paz, la unidad y la fe, sin referirse de forma explícita a detalles procesales que no estén ya registrados en las actuaciones judiciales.
