La Agencia Aeroespacial de Estados Unidos informó el 6 de abril de 2026 que la tripulación de la misión Artemis II debe evitar usar el inodoro a bordo de la cápsula Orion debido a fallas persistentes detectadas desde el lanzamiento del 1 de abril. En la instrucción participó el enlace humano desde el Centro Espacial de Houston, quien pidió a la tripulación usar urinarios de contingencia plegables.
La nave transporta a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y al canadiense Jeremy Hansen; la misión se encuentra realizando un sobrevuelo alrededor de la Luna mientras equipos en Tierra continúan con las maniobras de prueba previstas.
El primer fallo se presentó poco después del despegue y fue abordado con instrucciones desde control de misión; la comandante de vuelo Christina Koch aplicó correcciones guiadas por técnicos en Tierra para restablecer temporalmente el sistema. Posteriormente el sistema volvió a mostrar anomalías intermitentes.
El director de vuelo Judd Frieling explicó que los datos apuntan a un problema en la evacuación de residuos y que es probable que haya orina congelada en la línea de ventilación, lo que podría haber obstruido parte del sistema durante los procedimientos de expulsión de líquidos al espacio.
Debbie Korth, subdirectora del programa Orion, señaló que el tanque de orina de la cápsula tiene una capacidad limitada, equivalente al tamaño aproximado de un pequeño cesto de basura de oficina, por lo que el equipo en Tierra ha preferido gestionar cuidadosamente el almacenamiento y la expulsión antes de permitir su uso normal.
Como medida operativa, la tripulación ha utilizado Collapsible Contingency Urinals (CCU), contenedores plegables diseñados para recoger orina y permitir su posterior ventilación al exterior; estos dispositivos ya estaban previstos como respaldo en los procedimientos de la misión.
Los equipos de ingeniería en Houston han analizado telemetrías de potencia y calefactores para descartar anomalías eléctricas y térmicas asociadas al olor y a las interrupciones del sistema. Por ahora, las acciones se han enfocado en soluciones operativas y en evitar introducir más líquido en el sistema hasta confirmar su correcto funcionamiento.
El incidente ha generado un seguimiento técnico constante desde control de misión; por el momento, las operaciones principales de la misión continúan y el personal en Tierra mantiene comunicaciones regulares con la tripulación para ejecutar pruebas y medidas correctivas.
