Una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que comenzó el 8 de abril de 2026, está cerca de vencer el 22 de abril de 2026 mientras crecen las dudas sobre la continuidad de las negociaciones programadas en Islamabad, Pakistán.
Pakistán ha avanzado en la logística y preparación para una segunda ronda de conversaciones multilaterales en su capital, aunque fuentes iraníes han señalado que no participarán “bajo la sombra de la amenaza” y han cuestionado las condiciones que plantea Washington.
La delegación estadounidense que participó en la primera ronda incluyó a altos funcionarios y, según declaraciones públicas, podría volver a desplazarse a Islamabad si se concreta una nueva cita. Sin embargo, los representantes iraníes y funcionarios vinculados al parlamento iraní han advertido que las negociaciones no serán aceptadas si persiste lo que llaman exigencias inaceptables.
En los últimos días las partes intercambiaron posturas sobre el alcance del alto el fuego y demandas complementarias —incluyendo garantías sobre la navegación en el estrecho de Ormuz y el levantamiento de sanciones—, pero esas diferencias impidieron un acuerdo definitivo en rondas previas.
La incertidumbre sobre la asistencia iraní y las declaraciones públicas de la Casa Blanca y de autoridades iraníes han reducido las expectativas de un acuerdo inmediato; mientras tanto, Pakistán mantiene gestiones diplomáticas para facilitar el diálogo y, según reportes, prepara medidas de seguridad y logística para la posible celebración de las reuniones.
De mantenerse el impasse, el vencimiento de la tregua el 22 de abril de 2026 aumenta el riesgo de una reanudación de hostilidades o de una extensión de la mediación diplomática, dependiendo de la evolución de las negociaciones entre hoy y esa fecha.
