Rusia y Ucrania anunciaron un alto el fuego para la celebración de la Pascua ortodoxa que, según el comunicado del Kremlin, entró en vigor a las 16:00 (13:00 GMT) del sábado 11 de abril de 2026 y se prolongó hasta la noche del domingo 12 de abril, un periodo de 32 horas acordado por ambas partes.
En las horas previas al inicio de la tregua se llevó a cabo un intercambio de prisioneros: cada parte recuperó 175 militares y siete civiles, según confirmaciones oficiales difundidas el mismo día. Las autoridades ucranianas y la defensa rusa informaron de la entrega y recepción de los liberados, y familiares se concentraron para recibir a los retornados.
Horas antes de que comenzara la pausa, se registraron ataques con drones y bombardeos que causaron muertos y heridos en territorio ucraniano, con reportes de impactos en ciudades como Odesa y Kherson. Las autoridades ucranianas señalaron una intensa actividad de drones en la noche previa al cese de hostilidades.
El Kremlin indicó que la orden de suspensión de operaciones fue impartida por el presidente ruso y que las fuerzas armadas quedarían listas para responder ante cualquier violación. Por su parte, el presidente ucraniano señaló que Ucrania aceptaría pasos recíprocos y enfatizó la esperanza de que la pausa permita celebraciones sin amenazas.
Analistas y residentes en zonas afectadas expresaron escepticismo sobre la durabilidad de la tregua, recordando episodios previos en los que ambas partes se acusaron mutuamente de romper pausas humanitarias. Mientras tanto, las vías diplomáticas y los mecanismos humanitarios continúan activos, aunque las negociaciones de mayor alcance permanecen estancadas.
El intercambio de prisioneros y la tregua de Pascua representan gestos puntuales en medio de un conflicto de larga duración; las autoridades advertieron que la situación podría cambiar rápidamente si se registran nuevas violaciones del acuerdo temporal.
