La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una reunión con empresarios del sector gasolinero en Palacio Nacional en la que se acordó un tope voluntario para el precio del diésel, ubicado en torno a 28–28.5 pesos por litro, con la intención de contener la inflación y los costos de transporte de mercancías.
El gobierno federal ha aplicado estímulos fiscales a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para moderar el precio de los combustibles; autoridades señalaron que el apoyo representa miles de millones de pesos por semana. Pese al acuerdo, autoridades detectaron estaciones que vendieron el diésel por encima del tope y advirtieron que habrá revisiones administrativas, incluyendo al Servicio de Administración Tributaria, contra quienes registren incrementos injustificados.
Representantes de las gasolineras admitieron que mantener el tope ha sido complicado por los costos regulatorios y logísticos y señalaron que todavía existen presiones en los márgenes de comercialización. El gobierno y los distribuidores acordaron mantener mesas de negociación para revisar los precios y explorar medidas adicionales que permitan reducir aún más el costo del diésel.
Analistas advierten que el subsidio compromete recursos públicos y que el costo real del diésel, sin estímulos, sería significativamente mayor. Las autoridades, por su parte, sostienen que la medida ayuda a proteger el poder adquisitivo de las familias y la competitividad del transporte de carga.
Se espera que en los próximos días se realicen nuevas reuniones entre la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Energía y las asociaciones del sector para afinar el mecanismo de apoyo, revisar el cumplimiento del tope y determinar posibles ajustes o nuevas acciones de contención.
