La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el 14 de abril de 2026 que no hay razones económicas para un aumento en el precio del kilo de tortilla, durante su conferencia matutina en la Ciudad de México. Señaló que el precio del maíz, principal insumo, se encuentra en niveles “históricamente bajos”.
Representantes del sector productivo han advertido por separado que, ante presiones en insumos y costos operativos, el kilo de tortilla podría aumentar entre 2 y 4 pesos en algunas regiones a partir de la semana del 15 de abril de 2026.
El gobierno dijo que instruyó a la Secretaría de Agricultura y a la Procuraduría Federal del Consumidor a revisar la cadena de suministro y mantener contacto con productores y comercializadores vinculados al Acuerdo Nacional Maíz‑Tortilla para evitar aumentos injustificados.
Analistas y organizaciones del sector han señalado que factores como el encarecimiento de la harina de maíz industrializada, el gas, el papel grado alimenticio y los costos laborales pueden presionar el precio final en mercados locales. El gobierno pidió vigilancia para evitar aumentos derivados de prácticas comerciales oportunistas.
La medida forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo para contener presiones inflacionarias mientras la inflación anual mostraba señales de aceleración en marzo de 2026.
