La presidenta Claudia Sheinbaum informó que su administración analiza nuevas tecnologías para la extracción de gas no convencional y que la adopción de técnicas como la fractura hidráulica quedará supeditada a que estudios científicos y expertos en agua y geología determinen que no generan los daños ambientales observados en aplicaciones previas.
En su conferencia del 18 de febrero de 2026 y en declaraciones reportadas el 8 de abril de 2026, la mandataria explicó que se conformó un grupo de trabajo de especialistas que evaluará la viabilidad de métodos alternativos, incluyendo el reciclaje de agua y el uso de productos químicos distintos a los empleados en las primeras fracturas hidráulicas. Asimismo, se informó que un comité técnico tendrá un periodo acotado para analizar opciones menos dañinas, como el uso de agua no potable y la reducción de aditivos químicos.
El anuncio se inscribe en la estrategia para reducir la dependencia energética externa: diversos reportes citan que alrededor del 75% del gas natural consumido en México proviene de Estados Unidos, motivo por el cual el gobierno busca aumentar la producción nacional mediante la optimización de yacimientos convencionales y la evaluación de yacimientos no convencionales.
Organizaciones ambientalistas y colectivos críticos han expresado su rechazo y han pedido que se respete la prohibición de prácticas dañinas, argumentando riesgos para el agua y las comunidades. El gobierno, por su parte, ha señalado que cualquier avance será transparente y que se consultará a las comunidades afectadas antes de tomar decisiones regulatorias o de inversión.
Fuentes oficiales indicaron que, de prosperar alguna tecnología alternativa, será necesario definir el marco regulatorio y las medidas de monitoreo ambiental y social; en caso contrario, se descartará su uso hasta no contar con garantías científicas y aceptación comunitaria.
