Un sismo de magnitud preliminar 7.4 sacudió el noreste de Japón el 20 de abril de 2026 a las 16:53 hora local (07:53 UTC). El epicentro se ubicó frente a la costa de Sanriku, en la región de Tōhoku, a una profundidad estimada de aproximadamente 10 kilómetros.
Tras el temblor se emitieron alertas de tsunami para las zonas costeras del norte y noreste de Japón; en algunos puntos las autoridades advertían la posibilidad de olas de hasta tres metros. Se ordenaron evacuaciones hacia zonas más altas en puertos y comunidades costeras.
En los reportes iniciales no se había confirmado un balance definitivo de daños o víctimas; las autoridades mantienen la vigilancia por réplicas y por la evolución del nivel del mar en las zonas afectadas.
El fenómeno se registra en una región con alta actividad sísmica y en la que, históricamente, se han producido tsunamis que obligan a protocolos de protección civil. Las autoridades locales y los servicios de emergencia continuaban activando alertas y evaluando el impacto tras el movimiento principal.
Se recomienda a la población de la costa seguir las instrucciones oficiales y evitar acercarse a la línea de playa hasta que las autoridades confirmen la cancelación de las alertas.
