El presidente Donald Trump afirmó el 6 de abril de 2026, desde la Casa Blanca, que Irán podría ser aniquilado en una sola noche y ofreció un balance público de la operación de rescate que recuperó a dos aviadores estadounidenses tras el derribo de un F‑15, en un contexto en que Washington exige a Teherán reabrir el estrecho de Ormuz antes de un plazo fijado por la administración.
Trump detalló que la operación de extracción involucró un despliegue masivo de medios aéreos y dijo que, en el segundo rescate, participaron decenas de aeronaves; la cifra mencionada por la Presidencia y reportada por medios fue de 155 aparatos en conjunto. Asimismo rechazó filtraciones sobre la misión y advirtió que se tomarán medidas contra quien divulgó información que —según él— puso en riesgo al personal.
La conferencia tuvo lugar después de que las fuerzas iraníes derribaran aviones estadounidenses en los últimos días y tras un periodo de búsqueda y rescate que culminó con la recuperación de los tripulantes. Trump calificó al régimen iraní con términos duros y volvió a plantear un ultimátum para la reapertura del paso marítimo estratégico, advirtiendo consecuencias si no se cumplen las condiciones fijadas por Estados Unidos.
Varios medios y agencias describieron la operación como compleja y señalaron diferencias en los comunicados oficiales emitidos por Estados Unidos e Irán sobre el desarrollo de los hechos; Irán difundió imágenes y versiones que difieren de la narrativa estadounidense sobre el número y la naturaleza de las aeronaves alcanzadas.
Analistas y autoridades consultadas por la prensa han subrayado que las declaraciones presidenciales elevan la tensión regional y que la retórica sobre la posibilidad de destruir un país tiene implicaciones diplomáticas y de seguridad mayores. Las autoridades estadounidenses, por su parte, han dicho que no ofrecerán todos los detalles operativos por seguridad; la Casa Blanca y el Pentágono continúan evitando confirmar información sensible difundida en medios.
En los próximos días se espera seguimiento sobre la exigencia de Estados Unidos respecto al estrecho de Ormuz y posibles declaraciones de aliados y organismos internacionales; además, las controversias sobre filtraciones internas podrían derivar en investigaciones internas si la administración decide avanzar en acciones disciplinarias o legales.
