El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó a principios de abril de 2026 que Irán había acordado entregar sus reservas de uranio enriquecido como parte de un acuerdo para suspender las hostilidades en la región.
La declaración presidencial generó reacciones inmediatas: la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA) subrayó la necesidad de verificar cualquier disposición sobre el material nuclear antes de considerarla efectiva, y medios internacionales señalaron que Teherán no había confirmado públicamente la entrega ni la verificación del material.
Especialistas consultados y análisis internacionales advirtieron que asegurar o remover físicamente reservas de uranio enriquecido enterradas o almacenadas en instalaciones subterráneas sería una operación compleja y de alto riesgo técnico y político.
Mientras continúan las negociaciones y las evaluaciones técnicas, actores internacionales enfatizan la importancia de mecanismos de verificación claros por parte de la OIEA para garantizar que cualquier acuerdo sea verificable y reversible en caso de incumplimiento.
La situación sigue siendo fluida y las autoridades internacionales instaron a la cautela hasta contar con confirmación independiente sobre el manejo de las reservas nucleares.
